Recomendación fotográfica: Andreas Gursky

Este ha sido desde hace tiempo uno de mis fotógrafos preferidos. Como buen alemán, su aséptica mirada y gran capacidad compositiva queda plasmada sobre todo en fotografías de arquitectura donde impera el orden, el minimalismo y una enfermiza perfección. Sus fotos plasman la carencia total de emoción hasta el punto de plasmar con ellas una cierta crítica a este mundo excesivamente globalizado, alienado y gobernado por tecnócratas que ahora tenemos la desgracia de sufrir. Es curioso como se puede conmover con ausencia total de emociones.



Recientemente ha sido noticia, porque ha tenido el dudoso honor de ser el creador de la foto más cara del mundo. Esta fotografía, tomada en el río Rin, se ha vendido por 3,2 millones de euros. 3,2 millones de euros por una fotografía impresa en un bastidor de plexiglás, ese material con el que hoy fabrican los coches. 3,2 millones de euros por una foto retocada digitalmente, tal como reconoce el autor. Pese a que a mi la foto me conmueve exactamente igual que otras fotos anteriores, y considero que es una obra 100% Andreas Gursky, entiendo la estupefacción de mucha gente ante esta valoración.

La fotogafía es perfectamente un icono del autor, que en esta ocasión da una vuelta de tuerca a la hora de conservar su estilo retratando esta vez un paisaje aparentemente natural (y no arquitectónico como nos tiene acostumbrados). La frialdad, el orden y la composición perfecta sigue siendo una constante.

Pero decidir si la pasión que tienen las galerías de arte por este fotógrafo es auténtica o una simple moda, lo decidirá la historia. De momento, el tipo debe tener ya tiene la vida resuelta  😀

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