Inicio del otoño

Desde finales de Octubre los aficionados a la fotografía y al senderismo ya estamos atentos al cambio de color de los árboles de nuestros parques y jardines para buscar el dia en el que “atrapar” en su mejor momento el cambio de color en los bosques de hayas.

Para recibir el otoño, nada mejor que ir a patear un poco por un Hayedo, árbol que gusta de anunciar esta nueva época con esa gran explosión de tonos ocres. En este caso, elegimos el Hayedo de la Téjera Negra.

Este hayedo tiene la particularidad de ser uno de los más meridionales de Europa, lo que le convierte en una rareza, pues este tipo de vegetación necesita frío y sobre todo humedad, algo de lo que carecemos por estas latitudes, de ahí que su ubicación sea tan extraña, más estando tan cerca de una gran ciudad como es Madrid.

Pero tecnicismos aparte, os dejo la primera foto otoñal de este año. Habrá más las próximas semanas…   😀

Tejera Negra

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Cádiz

Hablar de Cádiz es echar la vista atrás y quedarse uno con la sensación de vértigo al ver tantos y tantos siglos de Historia. No en vano, la capital de la provincia, con el mismo nombre, tiene el honor de ser la ciudad más antigua de Occidente (fundada por los fenicios) y durante mucho tiempo ha sido una de las ciudades más importantes del mundo.

No podría reunir en un post ni siquiera un resumen de su historia. Tendría que ponerme a relatar desde la prehistoria tan sólo para ensalzar las cuatro pinceladas que la convierten en uno de los mejores lugares de este mundo. Pero mi interés en ella este verano no derivó de mi afán por encontrar la auténtica tumba de Hércules, ni recorrer todas las épocas a través de sus rincones para apreciar como en cada una de ellas esta provincia fue testigo directo de grandes acontecimientos…fue mucho más mundano: la misma razón por la que Alberti la eligió en su dia para que esparcieran sus cenizas: porque representa con MAYÚSCULAS el mar, la buena gente y sobre todo las ganas de vivir. Si algún dia me retiro, espero que sea allí. 😀

Tarifa:
Tarifa

Caños de Meca:
Jaima en Caños
Atardecer en Caños

El Cabo de Trafalgar:
Faro al anochecer

Sus playas:
Caños de meca
Los reyes magos
Playa gaditana
Playa de Conil

Su arte:
Flamenco en Conil de la Frontera
Tarifa por la noche

Su gente:
Grupo callejero
La familia feliz
Bar andalú

Una simple anécdota

Este post sólo para mostraros una pequeña anécdota que ilustrará mi polémico y criticado post acerca de mi relación amor/odio con Flickr.

Yo utilizo este servicio para colgar fotos que luego enlazo en otras webs, o publicaciones (por ejemplo: este blog).

Recientemente ayudé a una organización sin ánimo de lucro a hacer un reportaje fotográfico de un evento. Las fotografías las doné, pues mi afán era el de ayudar a esa causa, sin más. Esas fotos han aparecido en una publicación de esa organización, y obviamente aparece una reseña de agradecimiento a mi cesión.

Pues bien, una foto de esa reseña, que iba a utilizar para otros fines, ya está empezando a recibir comentarios amigables de otros usuarios de flickr admirados seguramente por <MODE IRONIC>mi maestría en la utilización de la luz, la dramática composición o el intimista mensaje de la toma…</MODE IRONIC>

Para el que no sepa alemán, el post dice: Una toma fantástica (fantastic shot!) xD

Bueno, ¿seguís pensando que todas las opiniones de flickr son sinceras? 😀

Echo de menos algún tipo de servicio en el que las fotos sean más despellejadas para poder aprender algo de los demás. Si alguien conoce alguno, que me lo diga…

 

 

 

Rebeldes sin causa

Indignados 15-O

El sistema se hunde, nuestros políticos sólo saben decir palabras y palabras, mientras otros, sólo intentan sobrevivir. El otro día estuve en la manifestación del 15-O, y vuelvo a tener la misma sensación que en la del 15-M: muchas quejas, caminando en multitud, cada uno indignado por algo, pero la sensación de borreguismo sigue flotando en el aire. Al menos la esperanza de que la gente empieza a despertar me motiva a participar en estas cosas: o somos parte del problema o parte de la solución. Pero como digo, mientras este movimiento no defina cláramente sus ideas y las materialice en algo con lo que la mayoría nos sintamos identificados, se expone a que lleguen los oportunistas ideólogos a aprovecharse de él. Ya sea para liderarlo o para descalificarlo como algo descerebrado y  antisistema. Ya intentaron (e intentan) ambas cosas algunos partidos políticos que paradójicamente forman parte del problema…

Quien sabe, podría surgir un movimiento de indignación hacia los indignados…y que todo esto no fuera a ninguna parte.

Como toda revolución a lo largo de la historia, esta nueva revolución, cuando llegue, será muy violenta. Por un lado o por el otro. Pero alguien sacará la violencia a pasear y la pondrá en el tablero. Tenemos que aceptarlo. Aún cuando queramos seguir el ejemplo de Gandhi, tendremos que aceptar llevarnos palos. Todos lo intuimos en mayor o menor medida, así que realmente la gente se tendrá que ver muy al límite para decidirse a tomar las riedas. Al menos ahora ya no estamos sentados en el sofá de casa, es un gran avance. Puede que en breve algunos nos podamos sentir orgullosos de pertenecer a esta generación y formar parte del cambio. Si lo hacemos bien, cambiaremos radicalmente el mundo para bien. De momento, sólo sacando las pancartas a pasear un sábado, y contemplando como nuestros políticos y banqueros se descalifican a sí mismos con cada nuevo acto que realizan o palabra que pronuncian; rezando porque esta vez la gente se indigne de verdad…

Hasta hoy yo también he formado parte del problema. Creía que era mejor cambiar el sistema desde dentro, formando parte de él. Pero ya me he desengañado. No es la solución. Nos espera una época muy oscura, hasta que llegue el final del tunel. Es bueno que la gente se indigne, porque el tren se moverá un poco más rápido. Un poco de hambre viene bien para motivarse a conseguir comida.

Las paradojas están en todas partes. Los opencor hacían su agosto vendiendo máscaras de V de Vendetta a 5 euros. Alguno que otro también vendiendo bocatas y refrescos por la calle…

Sigan consumiendo. Aquí no hay nada que ver…

Detalle

Calma Chicha

Esperando que el viento
doble tus ramas

que el nivel de las aguas
llegue a tu arena

esperando que el cielo
forme tu barro

y que a tus pies la tierra
se mueve sola

pueblo
estás quieto

cómo
no sabes

cómo no sabes
todavía

que eres el viento
la marca

que eres la lluvia
el terremoto.

Calma Chicha – Benedetti

Lisboa

Allá por el año 1755, la tierra tembló como pocas veces lo había hecho, el mar levantó sobre las aguas del río y un inmenso tsunami barrió una de las ciudades más bellas de Europa, arrastrando tantas personas y cosas como encontró a su paso. Fue una catástrofe sin precedentes que dejó parte de la ciudad sumergida para siempre en el río y llena de escombros, caos y destrucción.

Sin embargo, como todo en esta vida, esta desgracia también supuso el comienzo de una nueva etapa: la construcción de una nueva ciudad más moderna, donde el blanco de las paredes calizas y el reflejo de la impresionante desembocadura del río Tajo, crean una de las luces más bellas del mundo para fotografiar un entorno en el que historia y modernidad se complementan como jamás se había visto antes.

Caminar por Lisboa es agotarse realizando subidas y bajadas por calles empinadas; contemplando miradores y tranvías que trepan patéticamente por los serpenteantes caminos de adoquín de sus barrios.

Tranvías

Particularmente, lo que más me gusta de esta ciudad es el barrio de Alfama, el más antiguo de la ciudad. En este barrio se levantaban antiguamente las casas de los poderosos. Hoy estas casas, casi en ruina, se apelotonan asomadas al río con la ropa tendida en sus balcones ondeando al viento, como una despedida apasionada con el pañuelo para decir adiós a todos los barcos que salen del puerto.

Callejeando por Lisboa

Lisboa es una ciudad para repetir una y mil veces, que te contagia el encanto por lo antiguo, ayudada por su luz. Os la recomiendo.

Subir una montaña

Sé, que para una persona que se pasa casi todas las tardes de domingo tumbada en el sofá de su casa, sin hacer nada más que conectarse a internet y tragar todos los programas basura de la televisión, le resultará prácticamente imposible comprender qué se saca de subir una montaña, de sudar, cansarse e incluso poner en peligro su vida por algo que, como más de uno me ha dicho, “que absurdo es subir para luego tener que bajar”.

Subir una montaña no es sólo alimentar el ego satisfaciendo la necesidad de conquistar cimas. Es mucho más espiritual. Significa conocerse a uno mismo, vencerse, pasar por encima del dolor, el cansancio y sobre todo saborear la satisfacción de llegar a la cima fundiéndose con la montaña, la naturaleza, el viento, la soledad…la paz.

La montaña es esa alegoría de la vida en la que cada uno tiene que encontrar su propio camino, y descubrir cómo realizarlo, asumiendo sus limitaciones, compaginándolas con sus aspiraciones. En la montaña, como en la vida, no puedes esconderte detrás de nadie, porque aunque a veces tengas compañeros de viaje, no puedes echarles la culpa de tus fracasos. Eres tú y tu montaña. Eres tú desnudo ante tu camino. Y en esa soledad aprendes a hablar contigo mismo. En todo ese proceso inconsciente en el que se establecen paralelismos entre la montaña y el camino personal de cada uno, se forja el carácter, porque uno aprende a conocerse a sí mismo y es más consciente de sus limitaciones.

Excursionista

No es nada que nadie vaya a aprender por leer estas líneas. No pretendo evangelizar a nadie. En el pasado lo intenté, tal vez envenenado por mi ego, pero fue inútil y hasta salí escaldado. Cada uno tiene sus tiempos y sus objetivos vitales. Y hay gente que de forma consciente decide que su vida debe pasar por delante sin más, hasta apagarse. Ahora sólo me rodeo de gente que de verdad merece mi atención. Me lo ha enseñado la montaña. Porque con esa estrategia, subo más rápido, porque no pierdo energía en compañeros de viaje que no merecen la pena. Pero sigo creyendo firmemente que todo ser humano debería subir una gran montaña al menos una vez en su vida. Quizás muchos problemas del mundo se podrían evitar. Porque cuando consigues subir muy alto, aprecias la virtud de verlo todo en perspectiva.  Y los problemas, cuando se ponen en perspectiva, se ven de otra forma. La perspectiva me ha hecho feliz. Os relataré una vieja historia acerca de esta cuestión:

Había una vez un discípulo de un filósofo griego al que su maestro le ordeno entregar dinero durante tres años a todo aquel que le insultara. Una vez superado ese período de prueba, el maestro le dijo: “Ahora puedes ir a Atenas y aprender sabiduría”. Cuando el discípulo llegó a Atenas vio a un sabio sentado a las puertas de entrada de la ciudad que se dedicaba a insultar a todo aquel que entraba y salía. También insultó al discípulo, que se echó a reír. “¿Por qué te ríes cuando te insulto?”, le preguntó el sabio. “Porque durante tres años he tenido que pagar por esto mismo y ahora tú me lo ofreces gratuitamente”, contesto el discípulo. “Entra en la ciudad – le dijo el sabio -. Es toda tuya…”

Neblina

Impresionismo y Provenza

Empiezo a revisar fotos, después de un mes después de haber vuelto de mis vacaciones. Uno de los sitios en los que estuve fué la Provenza, región francesa que para amantes del arte es toda una oportunidad para visitar aquellos lugares que inspiraron a impresionistas como Cezanne, Renoir, Van Gogh, Gauguin… y digo inspiraron, porque además de visitar más museos que en toda tu vida de pronto te ves contemplando un paisaje, calle o edificio provenzal que es exactamente el que aparece en algún importante cuadro de estos artistas. No me equivocaría al decir que La Provenza es uno de los lugares más bellos que he conocido, y en parte es porque sus rincones han quedado grabados en mi retina desde que empecé a apreciar las obras de estos artistas en el colegio.

El Impresionismo suele atraer a los aficionados a la Fotografía. Y no es casual, porque fue la primera corriente artística en la que Fotografía y Pintura convivieron. Podría decirse que las bases de la composición fotográfica bebieron del Impresionismo y viceversa. Y eso todavía hoy es patente. De hecho, se puede contemplar cualquier obra de muchos artistas como Sorolla, que eran declarados aficionados a la fotografía, y descubrir que impregnaban sus cuadros con ese concepto equivalente de instantaneidad, como idea de captar un momento determinado, un instante fugaz, ya sea de luz, tiempo o acción.

Además, el Impresionismo, asimiló y perfeccionó todos los “defectos” de la Fotografía:

– El desenfoque (consciente o inconscientemente utilizado), derivado de la escasa definición de los objetivos y la manifiesta incapacidad para reproducir objetos en movimiento, como problemas técnicos de la Fotografía de aquellos años, va a ser el germen de la borrosidad de visión materializada por la forma difusa y fragmentada.

– El aspecto fantasmal y los paisajes urbanos deshabitados de algunos cuadros tienen gran semejanza con las fotografías que salieron de esas primeras cámaras que no pudieron captar el movimiento en su integridad, y que lo reproducían como estelas que hasta entonces el ojo humano no hubiera sido capaz de reproducir.

– La utilización de la luz. A Sorolla le llaman “El Pintor de la Luz”. Y hay que tener en cuenta que aprendió de ella trabajando en laboratorios fotográficos o de iluminador. La luz es la base de la Fotografía, pero también de la Pintura Impresionista.

– Las composiciones de muchas obras impresionistas son completamente fotográficas. Los encuadres de muchos cuadros impresionistas corresponden a picados fotográficos, fotomontajes, etc.

Y podría seguir eternamente. Los paralelismos son más que evidentes.

Volviendo a La Provenza, os pongo una fotografía que tomé en los alrededores de Aix en Provence, donde tuvimos la oportunidad de visitar los lugares que conforman la llamada “Ruta de Cezanne”. La tomé en las mismas condiciones en las que pintaba este pintor: a medio dia, con luz dura, y difuminando las formas (utilicé vaselina sobre el objetivo).

La ciudad que inspiró a Cézanne

Mini reseña de Cezanne:

“Después de haber heredado dinero de su padre, Cezanne se convierte en un pintor rico y considera su padre como un genio. Pero no se puede medir el genio con dinero y eso lo sabe bién, porque sus obras no se venden nada. Mal apreciado por el público, se retira del grupo Impresionista en 1878 y vuelve a Aix en Provence.

La primera exposición Cezanne conoce cierto exito, pero el público continua en no interesarse a sus obras, aunque antes de morir se da cuenta que sus obras comienzan a ser bien apreciadas. Después de morirse, los precios de sus pinturas aumentarán considerablemente. “La Rivière, bords de l’Oise”, “Chemin de village à; Auvers” y “Les Grandes baigneuses” son ejemplos de obras cuyos precios subieron rápidamente, convirtiéndose en unas de las grandes obras maestras de esa época.”