Una simple anécdota

Este post sólo para mostraros una pequeña anécdota que ilustrará mi polémico y criticado post acerca de mi relación amor/odio con Flickr.

Yo utilizo este servicio para colgar fotos que luego enlazo en otras webs, o publicaciones (por ejemplo: este blog).

Recientemente ayudé a una organización sin ánimo de lucro a hacer un reportaje fotográfico de un evento. Las fotografías las doné, pues mi afán era el de ayudar a esa causa, sin más. Esas fotos han aparecido en una publicación de esa organización, y obviamente aparece una reseña de agradecimiento a mi cesión.

Pues bien, una foto de esa reseña, que iba a utilizar para otros fines, ya está empezando a recibir comentarios amigables de otros usuarios de flickr admirados seguramente por <MODE IRONIC>mi maestría en la utilización de la luz, la dramática composición o el intimista mensaje de la toma…</MODE IRONIC>

Para el que no sepa alemán, el post dice: Una toma fantástica (fantastic shot!) xD

Bueno, ¿seguís pensando que todas las opiniones de flickr son sinceras? 😀

Echo de menos algún tipo de servicio en el que las fotos sean más despellejadas para poder aprender algo de los demás. Si alguien conoce alguno, que me lo diga…

 

 

 

Rebeldes sin causa

Indignados 15-O

El sistema se hunde, nuestros políticos sólo saben decir palabras y palabras, mientras otros, sólo intentan sobrevivir. El otro día estuve en la manifestación del 15-O, y vuelvo a tener la misma sensación que en la del 15-M: muchas quejas, caminando en multitud, cada uno indignado por algo, pero la sensación de borreguismo sigue flotando en el aire. Al menos la esperanza de que la gente empieza a despertar me motiva a participar en estas cosas: o somos parte del problema o parte de la solución. Pero como digo, mientras este movimiento no defina cláramente sus ideas y las materialice en algo con lo que la mayoría nos sintamos identificados, se expone a que lleguen los oportunistas ideólogos a aprovecharse de él. Ya sea para liderarlo o para descalificarlo como algo descerebrado y  antisistema. Ya intentaron (e intentan) ambas cosas algunos partidos políticos que paradójicamente forman parte del problema…

Quien sabe, podría surgir un movimiento de indignación hacia los indignados…y que todo esto no fuera a ninguna parte.

Como toda revolución a lo largo de la historia, esta nueva revolución, cuando llegue, será muy violenta. Por un lado o por el otro. Pero alguien sacará la violencia a pasear y la pondrá en el tablero. Tenemos que aceptarlo. Aún cuando queramos seguir el ejemplo de Gandhi, tendremos que aceptar llevarnos palos. Todos lo intuimos en mayor o menor medida, así que realmente la gente se tendrá que ver muy al límite para decidirse a tomar las riedas. Al menos ahora ya no estamos sentados en el sofá de casa, es un gran avance. Puede que en breve algunos nos podamos sentir orgullosos de pertenecer a esta generación y formar parte del cambio. Si lo hacemos bien, cambiaremos radicalmente el mundo para bien. De momento, sólo sacando las pancartas a pasear un sábado, y contemplando como nuestros políticos y banqueros se descalifican a sí mismos con cada nuevo acto que realizan o palabra que pronuncian; rezando porque esta vez la gente se indigne de verdad…

Hasta hoy yo también he formado parte del problema. Creía que era mejor cambiar el sistema desde dentro, formando parte de él. Pero ya me he desengañado. No es la solución. Nos espera una época muy oscura, hasta que llegue el final del tunel. Es bueno que la gente se indigne, porque el tren se moverá un poco más rápido. Un poco de hambre viene bien para motivarse a conseguir comida.

Las paradojas están en todas partes. Los opencor hacían su agosto vendiendo máscaras de V de Vendetta a 5 euros. Alguno que otro también vendiendo bocatas y refrescos por la calle…

Sigan consumiendo. Aquí no hay nada que ver…

Detalle

Calma Chicha

Esperando que el viento
doble tus ramas

que el nivel de las aguas
llegue a tu arena

esperando que el cielo
forme tu barro

y que a tus pies la tierra
se mueve sola

pueblo
estás quieto

cómo
no sabes

cómo no sabes
todavía

que eres el viento
la marca

que eres la lluvia
el terremoto.

Calma Chicha – Benedetti

Mi flujo de trabajo

Escribo este post porque mucha gente me suelen preguntar a menudo si mis imágenes llevan photoshop. A la hora de revelar fotografías desde la cámara, es inevitable un pequeño postprocesado de la imagen. Pese a que soy de la opinión de que una buena foto debería salir totalmente terminada de la cámara, hay ciertos detalles que la cámara no puede ajustar por limitaciones técnicas y hay que esperar a llegar al software de cuarto oscuro. Sin embargo, no soy partidario del retoque por capas tipo photoshop (de hecho ni me he molestado en aprenderlo), en los que se modifica la imagen por zonas dejando una imagen totalmente diferente a la original; sino de simplemente tratar la imagen como un todo y en el que se suele corregir, brillo, contraste, saturación, etc., sin que la toma original pierda su esencia. Mucha gente opina que una imagen que necesita photoshop no es una buena imagen. Soy de esa opinión.

Se puede argumentar que en realidad toda imagen captada con una cámara es ya de por si una versión alterada de lo que vemos, pues al fin y al cabo es una interpretación de ese instante (profundidad de campo, velocidad de obturación, etc.). Pero siempre podemos establecer unos límites, para evitar que que el espectador se haga una idea equivocada de lo que está viendo. O al menos avisar qué es lo qué es lo que se está viendo, es decir: ¿una imagen real, o una manipulación? ¿una obra fotográfica o una obra de photoshop?

Mi filosofía es la de intentar que la fotografía salga tal cual del RAW (que es cierto, no siempre lo consigo y puede ser frustrante), con los mínimos (o ningún) ajustes. Eso implica, por ejemplo, invertir un poco más en un buen fotómetro, enfocar utilizando un buen trípode (lo siento, no valen esos de 100 pavos del mediamark) con el espejo levantadito, y otras cosas que hacen que disparar una foto se convierta en algo más que ajustar tres parámetros y darle a un botón. Pero a cambio obtenemos el premio de aprender a entender más la luz y a nuestro equipo. Además, hoy en día cualquier concurso de fotografía exige el RAW de las fotografías para valorar que no sean imágenes manipuladas, sino como mucho esos pequeños ajustes de exposición, brillo, contraste…etc. Aquí tenéis un ejemplo.

Basándome en lo anterior, os voy a poner el software que utilizo en mi flujo de trabajo. Veréis que se sale bastante de lo habitual.

En su dia empecé a revelar y organizar mis fotos con Lightroom. Es el que utiliza la mayoría de la gente, y el que me enseñaron a utilizar en mi correspondiente curso de iniciación nada más adquirir mi primera réflex, hace ya dos años. La verdad es que es un buen software, pero encuentro muchas limitaciones por trabajar diariamente bajo Linux, por problemas de compatibilidad. Hay que ejecutarlo con Wine, un software que permite ejecutar programas de Windows en Linux. Pero pierde rendimiento y alguna funcionalidad. Tampoco utilizo Aperture porque no me gustan los Mac (el ordenador lo uso para otros temas además de la fotografía), aunque se que es casi tan bueno como Lightroom.

Así que empecé a investigar software bajo Linux para incorporar a mi flujo de trabajo (revelado, catalogación, visualización, etc) y mi sorpresa es que encontré programas cuya productividad, rendimiento y funcionamiento eran tan buenos como Aperture, Lightroom o Photoshop. Pero lo mejor de todo, eran gratis! A continuación enumeraré mi flujo de trabajo indicando exclusivamente los programas que he incorporado. Sin embargo, os aviso que hay muchos más, tanto de pago como libres. Eso si, como norma general no son aplicaciones aptas para vagos, pues requieren un poco de aprendizaje extra.

1. Captura de las fotos. Para esta tarea simplemente copio los ficheros al ordenador: tengo un directorio, /home/sergio/fotos/raw donde vuelco las fotografías. Dentro de éste, creo un nuevo directorio por set con la fecha en que se sacaron las imágenes y una breve descripción. Si sois usuarios avanzados de Linux, incluso podréis programaros vuestros scripts para volcar las fotos a los discos duros externos correspondientes.

2. Visualizo las fotos con F-Spot. Un visualizador de fotos que reconoce cualquier formato RAW. Lo utilizo para echar un primer vistazo a las fotos y eliminar la morralla. Sencillo y rápido. Incluso tiene alguna opción para ir ajustando alguna cosilla.

3. Revelado del RAW: aquí pondré primero el programa que he utilizado hasta hace poco, y después el que estoy comenzando a utilizar ahora:

3.1 – RawTherapee: Ya va por la versión 4. Auténticamente profesional, rapidísimo, y con todas las opciones necesarias para no envidiar en ningún aspecto a Lightroom. La pega es que tiene una interfaz un poco técnica y compleja, asi que si vienes de Lightroom o Aperture te costará hacerte un poco.

3.2 – Darktable: Esta pequeña joya todavía está en fase beta, pero es totalmente estable para trabajar, a mi no me ha dado ni un sólo problema. Tiene una apariencia muy similar a Lighroom, con lo cual es más sencillo de aprender que RawTherapee. La última versión ha puesto mucho énfasis en la velocidad de sus algoritmos y la verdad es que va muy rápido. Últimamente me está gustando más que RawTherapee. Tiene un sistema de plugins, con muchos instalados de serie, que dan a esta aplicación tantas funcionalidades (o más) como Lightroom o Aperture.

Me ha convencido sobre RawTherapee porque esta aplicación también cataloga las fotos, de forma muy parecida a Lightroom:

4. Retoque un poco más destructivo (como digo, casi no lo utilizo, salvo para meter marcas de agua a la foto): The Gimp. Este programa, equivaldría a Photoshop. Aunque en mi opinión es ya algo superior. Hasta hace poco tenía una gran limitación que lo excluía como herramienta de retoque utilizada en el ámbito profesional: Los raquíticos 8 bits por canal de color que soportaba. La versión 2.6 ya trabaja con 32 bits por canal de color, y la versión 3, que llegará próximamente, promete grandes mejoras en este y otros aspectos. Es un programa muy asentado que por lo visto se utiliza bastante en la industria del cine de animación.

5. Catalogación: Era la gran limitación de Linux. Hasta ahora utilizaba Picasa, pero actualmente utilizo Darktable. 😉

6. Otros programas:

6.1. Panorámicas: Hugin, el mejor software que conozco para crear panorámicas. Muchísimas opciones. http://hugin.sourceforge.net/
A parte, también están los correspondientes plugins para GIMP…funcionan bien. Pero Hugin es tan profesional que merece la pena.

6.2. HDR: Odio el HDR. Pero bueno, si alguien quiere probar software libre para hacer HDRs, este es el mejor que hay (aunque también hay plugins para GIMP): http://qtpfsgui.sourceforge.net/

Y ya está. Eso es todo. En cuanto a mi equipo, utilizo Intel de 8 núcleos, Ubuntu de 64 bits y 16Gb de RAM. Con un monitor Samsung Syncmaster FX2490HD calibrado para trabajar con fotografía. En este caso, es un equipo que utilizo para otros temas. De ahí que sea tan potente. Pero para todos estos programas no es necesario un gran equipo, Ubuntu consume menos recursos que Windows.

En realidad, puede parecer complejo, pero a día de hoy el tiempo que le dedico al revelado es como mucho de 1 minuto por foto (descontando el tiempo que tardo en copiar el contenido de la tarjeta en el ordenador). Si las fotos han salido como deben, un simple ajuste de balance de negros, ajuste de exposición y contraste es más que suficiente.

He vuelto de mi viaje

Después de un verano bastante intenso en todos los sentidos, vuelvo con más fuerzas que nunca dispuesto a no dejar el blog. 😀

Acabo de volver de un viaje espectacular a nivel personal, pero la verdad no muy fructífero fotográficamente hablando. Ha sido uno de esos viajes que marcan, pero en otro sentido. Creo que en la vida todos realizamos unos pocos viajes que nos llevan por experiencias que trascienden las meras vacaciones para convertirse en una experiencia vital. Ya sea por las “aventuras” que vives, por los compañeros de viaje o por el reencuentro con uno mismo. Éste último lo ha sido. Me traigo un montón de nuevas experiencias, un corazón y una mente un poco más amueblados y casi ninguna foto que destacar. Buena señal de que aprendo a vivir el momento, pues cada vez utilizo menos la cámara (últimamente parecía un miembro más de mi cuerpo).

Sin embargo, no penséis que reniego de la fotografía, ya que como medio de expresión artístico es lo mejor que tengo a dia de hoy. Me siento como pez en el agua construyendo fotos que reflejen un poco mejor mi visión del mundo, como una vía más para buscar mi verdadera expresión (no encontrada del todo a dia de hoy), y si hay algo que quiera decir, trataré de hacerlo mejor a base de practicar. Pero es posible que a partir de ahora empiece a intercalar en este blog otras facetas…y no se si me apetece seguir gastando más dinero en material fotográfico. Simplemente he entrado en una fase en la que quiero explorar otras cosas.

¿Que qué me ha aportado este viaje? Experiencias cotidianas que te dan lecciones vitales. Esas “tontas” lecciones que muchos grandes filósofos han tratado de transmitirnos en sus obras, como si la misteriosa mano de Dios interfiriese en ese ejercicio de divulgación. Pero que una persona común como yo, de pronto percibe de manera automática a través del fluir de un acontecimiento diario, o simplemente por estar sumido en el estado mental adecuado. Estado mental al que llego, por supuesto, gracias a la ayuda adecuada, que en este caso ha sido mi compañera de viaje, Alejandra, a la que no tengo más que agradecer estar siempre ahí y ser tan comprensiva y paciente con mis locuras; motivos entre otros por los que cada día la quiero más y más. 😉 Pronto enlazaré desde aquí el que es un proyecto personal suyo bastante interesante, con el que pretende ayudar a la gente a través de su experiencia como psicóloga.

Volviendo al viaje… de pronto un día vuelves a comprender lecciones esenciales sin saber por qué; como que el mundo es algo que no cambia a no ser que tú mism@ lo hagas primero; que el sufrimiento humano existe para que seamos capaces de enfrentarnos con nuestra misma esencia; que los conflictos pueden ser el fin o el principio de algo mejor, siempre a nuestra elección. En definitiva, que nuestra conciencia es la llave de nuestra felicidad, y nuestra identidad algo a lo que mimar, no destruirla ni regalársela a nadie.

El sentimiento de libertad que da hacer un viaje sin rumbo fijo, me ha hecho volver a recordar qué es lo que quiero en la vida, y cómo voy a conseguirlo. Y sobre todo a dar un poco mejor a las cosas el valor que merecen. Empiezo el año con nuevas ideas, ya más o menos definidas.

Quizás este viaje haya sido como lo que para otras personas es el final de año. Un momento de reconciliación, de aprender a perdonar (sobre todo a uno mismo), de hacer balance (que a mi me iba tocando ya) y sobre todo de coger energía para no dejar de poner cada dia toda mi expresión en lo que me gusta.

Seguimos con las fotos…parafraseando a un buen amigo, “nunca es demasiado tarde para comerse el mundo de un bocao”.

Valor del pasado

Hay algo de inexacto en los recuerdos:
una línea difusa que es de sombra,
de error favorecido.
Y si la vida
en algo está cifrada,
es en esos recuerdos
precisamente desvaídos,
quizás remodelados por el tiempo
con un arte que implica ficción, pues verdadera
no puede ser la vida recordada.

Y sin embargo
a ese engaño debemos lo que al fin
será la vida cierta, y a ese engaño
debemos ya lo mismo que a la vida.

AUTOR:Felipe Benítez Reyes

Dejando atrás el pasado

Arquitectura manchega

LlavesRestos de molinoPerchero3LettersEsquina
VentanaColorMarcoDesconchónMolinoCocina
La ventana del desván

Arquitectura manchega, un álbum en Flickr.

Para la gente que no la conoce, Castilla la Mancha suele ser un lugar sorprendente. No hay mucha gente que sepa que sus 320.000 hectáreas de espacios naturales convierten a esta región en uno de los lugares con más parques naturales, nacionales o regionales de Europa. La Madre Naturaleza ha obsequiado a los castellano-manchegos con un gran tesoro que hoy están obligados a mantener y preservar, como el mejor legado a las generaciones futuras. Yo tengo la mitad de mi sangre manchega, y por tanto he viajado mucho allí. Doy fe de que este territorio es un gran desconocido para el turismo.

El otro dia, aprovechando un viaje por algun lugar del que no quiero acordarme, cogí la cámara compacta y me dediqué a hacer fotos por el pueblo…y he llegado a la conclusión de que debo volver otro dia con la réflex para desarrollar algún tipo de álbum sobre la oculta belleza de esta región y sus pueblos.