Navarra (1ª parte de 4) – Pirineos

Como siempre, el Puente de Todos Los Santos ofrece cada año dos posibilidades: disfrutar de unas merecidas mini-vacaciones y poder fotografiar el otoño en su mejor momento. Este año decidimos ir a Navarra, con el único objetivo de recorrer GRs, travesías de montaña, senderos y pueblos perdidos de la mano de dios. El tiempo no pintaba bien antes de salir, pero como yo sólo suelo hacer caso a esas predicciones cuando realmente considero que es peligroso (por ejemplo, en rutas de alta montaña), nos pusimos el mundo por montera y nos plantamos en una casa rural en medio de la Selva de Irati con el coche cargado de paraguas y capas para la lluvia. Pues acertamos en la decisión de ir, de pleno. El tiempo, perfecto cada uno de los días que estuvimos allí. Las fotos que os voy a poner darán buena cuenta de ello 😀

Esperándonos lo peor, nos levantamos el primer día encontrando un tiempo espectacular, así que decidimos aprovecharlo a costa de aplazar un poco el senderismo por Irati, y tiramos hacia los Pirineos (a pesar de tener que hacerle algunos kilómetros de más al coche) para hacer alguna ruta de montaña. No sin antes apretarnos uno de esos desayunos que ponen en esos pueblos; más pensados para gente que se pasa el día entero trabajando en el campo que para un tipo de ciudad como yo. Con ese desayuno, podría haber aguantado perfectamente los 4 días haciendo rutas de montaña xD

En esta ocasión decidimos buscar la cueva de Arpea, algo que no teníamos planificado pero que la señora que atendía en la casa en la que estábamos alojados nos recomendó.

Realmente Pirineos empieza justo donde termina la selva de Irati. De hecho el coche ya se queda en la misma selva, en la zona de la Fábrica de Orbaitzeta. Desde allí se coge un sendero y a tirar pa’lante, hasta Francia, si quieres. El límite lo ponen tus botas.

Conforme se va subiendo la montaña, empiezan a verse las primeras panorámicas de Navarra en otoño:

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Pese a que el paisaje no tenía el mismo verde que en Primavera, la combinación de buen tiempo – Otoño – niebla fue inmejorable para nuestros sentidos:

Viaje a Navarra 1-9

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Es curioso como en medio de la nada, y en zonas donde las condiciones de vida son extremas, te puedes encontrar cosas como estas: un conjunto megalítico de dólmenes y cromlechs de más de 5.000 años. Pero lo asombroso es que encontramos un montón de ellos por el camino, perfectamente conservados.

Viaje a Navarra 1-7

El megalitismo (megalito = piedra grande) es un fenómeno prehistórico propio de Europa occidental, relacionado generalmente con ritos funerarios, aunque algunas de sus manifestaciones presentan aún muchos puntos oscuros. Se tiene constancia de los dólmenes y los crómlech se utilizaron como sepulturas colectivas; sin embargo, hay muchos aspectos envueltos en el misterio: ¿En qué creencias estaban basados? ¿A quién o qué adoraban aquellas gentes? ¿Qué otro significado tenían? ¿Qué ritos se celebraban en ellos? ¿Qué finalidad tenían los menhires? Quien lo sabe…

Finalmente llegamos a la cueva de Arpea…y uf. Imaginad que vais por la montaña, doblais una curva, intentando no mataros con alguna piedra de esas traicioneras, y cuando os incorporáis para contemplar el paisaje veis algo así:

Viaje a Navarra 1-3

El interior de la cueva quizás desilusiona un poco, ya que pensamos que seria mas profunda y cosas así. Pero su gran curiosidad es la erosión que se ha desarrollado a lo largo de los años con las distintas capas que se ven en la entrada (un auténtico capricho de la Naturaleza) y que ahora es utilizada por los pastores, para resguardar el ganado ovino de la intemperie.

Una vez terminada la ruta, y con el tiempo que nos quedaba, decidimos pasar con el coche a Francia a hacer turisteo gastronómico por sus pueblos 😀

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Lola

Hace poco leí un artículo acerca de cómo los gatos juegan con la psicología de sus amos para conseguir lo que quieren, actitud que se pone más de manifiesto cuando el gato convive únicamente con una persona y no con más individuos (de la especie que sean). Parece ser que establecen vínculos especiales en los que el gato encuentra la forma de generar frecuencias en sus ronroneos capaces de conseguir remover sensaciones en el amo, con el fin de manipularle. Por otra parte, cada vez son más los estudios que vinculan a los gatos y otras mascotas con la recuperación de enfermedades o la mejora del estado de ánimo a partir de estados depresivos. Yo soy de la teoría de que un gato es el que elije al amo, y aparece o desaparece en el momento adecuado. La mía, Lola, de hecho apareció justo en el momento en el que más la necesitaba. Sonará un poco a loca solterona que cria una manadas de gatos y odia a su propia especie, pero Lola me ayudó mucho a superar una época en la que tenía el estado de ánimo más bajo de lo normal. Y hoy en día no la puedo considerar mascota. Más que nada, porque entiendo que en una relación amo-mascota, la mascota es identificable como el individuo que debe obedecer al amo. Y nosotros tenemos los roles cambiados. En todo caso la mascota soy yo, o si queremos ser benevolentes podemos decir que en todo caso somos compañeros de piso. Gracias a dios (y por suerte para mí) su vida consiste básicamente en dormir, comer, asearse e ir al arenero. A ver si cuando sea mayor consigo cumplir mi sueño de ser amo, como ella.

Lola

Bonus track. A veces me deja usar su ipad: