Encontrar tu camino

Esta semana he estado viendo una de esas películas que te marcan y te revuelven incluso durante días. Se trata de “Melancolía” de Lars Von Trier. A parte de hacerme emocionarme con su impecable fotografía, su música de Wagner y de reconciliarme con un director que genera en mí sentimientos encontrados, me parece que es una película tremendamente provocadora para todas aquellas personas que nos consideramos optimistas y que creemos que la vida tiene un cierto sentido.

Tranquilos, no contaré el final, ni nada. Simplemente os pondré en antecedentes dando un par de pinceladas acerca de la película: se trata de una reflexión acerca del sentido de la vida y la muerte desde el punto de vista de dos hermanas: Justine, una mujer que sobrevive como puede mientras sufre una profunda depresión y Claire, mentalmente sana y que simplemente disfruta de la vida sin plantearse demasiado el por qué, mientras construye la familia perfecta e intenta ayudar a su hermana. Como transfondo de toda esta historieta sacada de un culebrón de antena3, no podría haber un escenario mejor: un planeta llamado Melancolía, que surge desde detrás del sol, y que se dirige hacia la Tierra poniendo fecha y hora al fin de toda la existencia. Y en medio de todo este sinsentido, Lars Von Trier es capaz de plasmar con absoluta perfección la evolución de estas dos personalidades frente a la muerte, representada en este caso por el planeta, para regalarnos una profundísima reflexión acerca de qué es el mundo y que conexión tiene con la vida.

La película es muy provocadora, no me siento en absoluto identificado con su mensaje pesimista, pero no pude evitar que me revolviera. Y el motivo es que me he dado cuenta de que he conocido gente como Justine. Gente que incluso en un tiempo fue importante para mí, pero que desapareció de mi vida y de la de otras personas, simplemente por no saber evitar que la comida les supiera a ceniza. Por sentirse solas cuando estaban tremendamente acompañadas. O por no querer cambiar su infelicidad por pereza, miedo o indecisión.

A menudo me hago muchas preguntas acerca del sentido de la vida, supongo que como todo el mundo. Realmente reconozco no haberlo encontrado (o si, pero no podría relatarlo en el limitado espacio de un blog), pero si que he ido descubriendo algunas pistas, a veces materializadas en forma de “qué NO es la vida”:

Para mí la vida no es algo estático, eso seguro. No hay más que ver, como existen millones de casos de personas que nacen en un entorno enfocado a un fin concreto, y eso provoca que ellas mismas se enfoquen sin remedio a ese mismo fin, sin plantearse si eso es o no su expresión, como simples robots. Eso me hizo plantearme: ¿por qué hay tanta gente que desperdicia su vida?

El motivo lo empecé a descubrir cuando empecé a leer sobre el fenómeno de la mente. Por mi carrera y especialización, en el pasado bebí de las ideas científicas de los padres de la Inteligencia Artificial, y leyendo varios libros de Marvin Minsky fuí construyéndome esa percepción de que la mente es una máquina con millones de piezas cumpliendo una función conjunta, al igual que un individuo representa un papel en la sociedad.

Pero para mi esto no era suficiente, porque no me daba muchas respuestas, y empecé a leer otros enfoques, más orientados a la psicología. Tras leer a Freud, Skinner, James, me di cuenta de que había formas más rápidas y precisas de conocer el funcionamiento de una mente, que el hecho de desmontarla como una máquina y analizarla pieza por pieza (algo más bien imposible hoy en dia).

Siguió sin ser suficiente, y empecé con los libros de filosofía, primero occidental, después oriental (aquí tuve que dar un salto importante en mis ideas, porque los occidentales no estamos programados para entenderla), llegando incluso a empaparme de esa literatura barata americana de autoayuda que venden ahora los americanos. Evidentemente he tenido que bucear entre mucha basura para encontrar alguna que otra perla, pero ha merecido la pena.

Y tras buscar y buscar…llego hasta donde estoy hoy. Quizás por mi impotencia para llegar a una meta, o quizás por haber experimentado mis mayores éxitos en ese enfoque, llegué a la conclusión de que la verdad está en andar el camino. El ejercicio de buscar algo no implica necesariamente que ese algo vaya a aparecer en la meta, sino que nos vamos encontrando pedacitos a lo largo de nuestro sendero. La vida es ese camino y el ejercicio de construir algo con las piezas que vas encontrando. Y debemos recorrerlo solos. Pero a veces los demás forman parte de esos pedacitos que tenemos que ir compilando para construir o encontrar el sentido de lo que somos. Alguien los puso ahí, y no de forma casual.

Aquí es donde entran los dos principales tipos de personas que he podido conocer: los que recogen los pedacitos, y los utilizan, y los que simplemente se dedican a andar esperando encontrar esa meta en la que le entreguen ese trofeo tan ansiado en forma de felicidad. Y creo firmemente que los del segundo grupo acaban su vida tremendamente frustrados, mientras que los primeros mueren aceptando lo que han vivido e incluso con una sonrisa en la boca. Los primeros disfrutan del camino, los segundos simplemente recorren el camino que les lleva a la muerte. Son por tanto, Muertos Vivientes.

Considero que hay una serie de síntomas que denotan que una persona es un muerto viviente. Generalmente se reduce a dar más importancia a su propio ego que a aceptar su lugar en el mundo y simplemente disfrutarlo. La exaltación del ego, es en mi opinión, la negación de la vida. Y posiblemente el motivo por el que los despachos de los psicoanalistas están hasta arriba.

Os pongo los que yo considero que son síntomas de ser un muerto viviente. Se basan en mi experiencia, asi que puedo estar equivocado. Que más da, es mi blog y pongo lo que quiero. Ojo: todos sufrimos alguno de vez en cuando, si lo reconocemos: actuemos. Aprendamos a vivir.

SÍNTOMAS DE QUE ME ESTOY EMPEZANDO A COMPORTAR COMO UN MUERTO VIVIENTE:
 - Me quejo a menudo de que la vida no me trata bien y que es injusta conmigo.
 - Critico a la gente que no entiende mi punto de vista. Yo soy el ser más inteligente del universo. Los demás no me entienden.
 - La gente se enfada conmigo porque soy valiente y sabi@. Digo las cosas porque soy una persona sincera y transparente; si a los demás les molesta, es que no aceptan la verdad.
 - No empatizo con los demás.
 - Empatizo con los demás porque soy buena persona, pero no tengo por qué entenderles, que cada palo aguante su vela.
 - Mi pareja me trata mal. La prueba es que no soy feliz.
 - No soy lo que quiero en la vida.
 - No quiero saltar al vacío, tengo mucho que perder y se me podría romper la bolsa con todo lo recogido...
 - Hablo a menudo del pasado, pero poco del presente. Me divierte hablar del pasado, me evade.
 - Soy buena persona, y por tanto me merezco que la vida me trate bien (esto es algo así como si te crees que por ser vegetariano no te va a atacar un león andando por África).
 - Vivir es aprender a sufrir.
 - Me cansa la vida.
 - No me gusta lo que me enseña la vida.

Señoras y señores, aprendan a no perpetuar aquello que no les gusta, y recuperen lo que les hace tener sentido  ;D

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3 pensamientos en “Encontrar tu camino

  1. Ahora mismo no sé muy bien qué decirte, estoy respirando hondo 🙂

    Durante la mayor parte de mi vida estuve muerta, en un coma profundo, pero tenía algo a mi favor: fuerza, inteligencia, generosidad y sensibilidad. Esta combinación fue una bomba que hizo que me revolviera en mi tumba con tanta fuerza que logré apartar la suficiente cantidad de la arena que me sepultaba como para conseguir coger un poco de aire y salir a la superficie. El camino está siendo arduo y difícil y siempre queda tierra de la sepultura en los pulmones, pero en general estoy muy satisfecha conmigo misma.
    Últimamente me noto, en cierto modo, estancada de nuevo. Pensaba que había conseguido avanzar muchísimo, pero me doy cuenta de que me queda mucho por sacar. Percatarme de esto no me hace sentir triste ni quejumbrosa, todo lo contrario, significa que no soy indiferente a nada y que tengo posibilidad de seguir caminando. Algunas personas cuando les cuento detalles de mi vida, se sienten mal y piensan que lo que están oyendo es una queja o una argucia para sentirme compadecida por el resto, pero no es así. Mi vida es la que es y no tengo por qué alardear gratuitamente de ella pero tampoco esconderla. Mis experiencias me han dado la fuerza que tengo, me han dado la oportunidad de aprender a disfrutar y sacar provecho de situaciones a las que la mayoría de la gente no sabe enfrentarse, como la soledad física, no depender de nada ni de nadie para determinadas acciones en mi vida. Sé que soy perezosa y que avanzo despacio ante mis miedos que me paralizan temporalmente (cada vez en periodos más cortos y ´cada vez en más reducidas situaciones), pero también sé que soy valiente y tan prepotente y egoista que no pienso perderme toda la belleza y sabiduría que me voy encontrando día a día a mi alrededor y en mi propio interior.Estoy totalmente de acuerdo contigo en que nada es casual, en que todo y todos están ahí por algo y en nosotros está aprovecharlo de una manera o de otra, pero aprovecharlo, no tiene por qué ser con grandes objetivos ni metas. Poquito a poco pero sacando todo el jugo que se pueda por muy efímero y pequeño que parezca. Somos parte de un caos, pero de un caos controlado.
    No sé si esto aportará algo a tus pensamientos y sensaciones. Yo no tengo tus conocimientos, ni he investigado con tanta avidez sobre estos temas, pero tengo una vida de la que aprender, como puedo y quiero, y te puedo asegurar que tú eres un pedacito en mi camino que no pienso ignorar (aunque creo que no ignoro casi nada, al menos en un principio) ni desperdiciar. Tienes muchas cualidades que me gustan muchísimo y otras no tanto, y quizás sean éstas, en cierto modo, las que me han hecho aprender más cosas sobre mí y sobre el universo. Somos un reflejo de lo que nos rodea y el universo es un reflejo nuestro. He escuchado muchas veces, hasta el hartazgo, que soy rara, que no entro dentro de la “normalidad” (esta palabra siempre me ha parecido ridícula :-). Nunca me ha ofendido ni ha condicionado mucho mi forma de actuar, pero por supuesto sí que he pensado en ello y cada vez estoy más convencida de que todos somos lo mismo en esencia y de que todo se mueve por energías, positivas y negativas, y que estamos conectados por ellas entre nosotros y con todo el universo.
    Me ha venido genial escribir, lo que has escrito me ha tocado mucho, pensé que no iba a poder decir nada. De vez en cuando me asaltan los miedos (infundados, lo sé por experiencia) de olvidarme de todo lo que he recorrido y dejarme morir de nuevo y me entra una especie de pánico asfixiante. Menos mal que me conozco y soy capaz de tratarme con condescendiente ternura y tener la suficiente paciencia conmigo como para dejar que todas mis neuras desaparezcan y dejen paso a la hermosa e imperfecta Ángeles que siempre me saca de apuros y me hace vibrar como nadie ja,jaja,ja,ja.

    Muchas gracias, Sergio, ha sido una suerte encontrarte en mi camino, en ese camino que, por otra parte, voy eligiendo recorrer entre muchos otros. Un beso

  2. Pingback: Encuentra tu camino

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