El tamaño no importa

Hay un comentario que todo fotógrafo odia de la gente que no sabe nada acerca de fotografía:

“Esa cámara tuya saca muy buenas fotos”.

Ya me he hartado de rebatirlo. No tiene sentido. Simplemente les dejo que se gasten más de 1000€ en un equipo y vean con sus propios ojos que no es verdad. Quizás nunca te lo reconozcan, pero sabes que lo han entendido cuando acaban dejando la cámara en el armario.

La fotografía se define como el arte (y a la vez la ciencia) de obtener imágenes duraderas a través de la captación de la luz. Esta es la única definición posible: capturar la luz para pintar con ella sobre un lienzo (digital, o de papel). La forma de captar esa luz, es lo de menos. Hay aparatos más o menos sofisticados para ello. Aquí tenéis un ejemplo; una cámara fabricada con una caja de zapatos:

Construye tu propia cámara con una caja de zapatos

Vale, ya sabemos que simplemente hay que buscar la manera de captar luz. Pero sin un mínimo de maestría, es absolutamente imposible hacer algo coherente y artístico con esa luz.

A lo largo de la historia de la fotografía tenemos millones de ejemplos de fotógrafos consagrados con un equipo mediocre. De hecho, las cámaras que se utilizaron antiguamente por parte de esos grandes fotógrafos, eran infinitamente peores que la peor cámara digital que se pueda fabricar hoy en día. Sólo la magia de la composición y el ojo del fotógrafo pueden conseguir que una fotografía trascienda esa barrera que diferencia una obra de arte de una simple fotografía mediocre. Sólo un buen fotógrafo puede conseguir esa foto que acaba de portada en National Geographic o gana todos los concursos habidos y por haber.

Evidentemente, aunque Fernando Alonso sea un gran conductor siempre necesitará el mejor coche para competir con otros pilotos y coches que están casi a su misma altura. La competitividad provoca que todos pongan el máximo número de recursos técnicos posibles para ganar esas décimas de segundo que marcan la diferencia entre ganador y perdedor. Lo mismo ocurre con un fotógrafo que se precie, y que tiene la obligación de vender a su revista fotos de la máxima calidad técnica que le sea posible. Pero eso sólo tiene sentido cuando te dedicas a ello como profesión. El arte es otra cosa. Cuando la fotografía es una pasión y no un simple trabajo, basta la cámara del móvil y un poco de talento para conseguir hacer maravillas para los sentidos. Aquí unos ejemplos:

Reportaje de una boda tomado íntegramente con un móvil:

Sesión de fotografía de estudio con un Iphone:

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4 pensamientos en “El tamaño no importa

  1. Me encanta tu post! Primero porque establece la relevancia que tiene un equipo caro: nada si no tomas buenas fotos. Segundo, porque hace la diferencia entre lo profesional y competitivo por un lado y la pasión y el arte por el otro. Y a modo de prueba fidedigna, un par de videos que no dejan espacio a la duda 😉
    Tengo la sensación que te pasa con las fotos, lo que a mi con los cuentos (how bold is this?): no necesito escribir sobre nada inventado, ni fantástico, ni extraordinario para tener una historia que llegue al corazón de alguien, lo cotidiano, lo elemental es trascendente cuando los ojos que miran lo ve así. Un momento se inmortaliza por medio de la luz que se capte, no sólo a través de la cámara, sino a través de los ojos del fotógrafo.

  2. Estoy contigo Pilar, ya lo decía Bresson: “Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje.”. Supongo que algo parecido es aplicable a la escritura. ;-D

    Enhorabuena por tus cuentos, y gracias por tu comentario! 😀

  3. Precisamente me comentaban algo que pensé no podía llegar a ocurrir por lo exajerado del asunto. Esas personas que van a los cursos gratuitos de Canon tras comprar el último camarón de turno y no saben encenderla. ¿No saben ni encender la cámara? Puede sonar a chiste, pero es verídico. Apaga y vámonos….

  4. Bueno Gema, en realidad todo el mundo tiene derecho a aprender de cero…eso hay que comprenderlo. Pero es verdad, lo he visto también. 5000 euros en un equipazo para reyes y seis meses después aparecen en un curso sin saber encender la cámara… creo que la mayoría de la gente que empieza en la fotografía lo acaba dejando, los avances son mucho más lentos de lo que la gente cree. ;D Gracias por tu comentario, he estado echándole un vistazo a tu trabajo y me encanta!

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