Lola

Hace poco leí un artículo acerca de cómo los gatos juegan con la psicología de sus amos para conseguir lo que quieren, actitud que se pone más de manifiesto cuando el gato convive únicamente con una persona y no con más individuos (de la especie que sean). Parece ser que establecen vínculos especiales en los que el gato encuentra la forma de generar frecuencias en sus ronroneos capaces de conseguir remover sensaciones en el amo, con el fin de manipularle. Por otra parte, cada vez son más los estudios que vinculan a los gatos y otras mascotas con la recuperación de enfermedades o la mejora del estado de ánimo a partir de estados depresivos. Yo soy de la teoría de que un gato es el que elije al amo, y aparece o desaparece en el momento adecuado. La mía, Lola, de hecho apareció justo en el momento en el que más la necesitaba. Sonará un poco a loca solterona que cria una manadas de gatos y odia a su propia especie, pero Lola me ayudó mucho a superar una época en la que tenía el estado de ánimo más bajo de lo normal. Y hoy en día no la puedo considerar mascota. Más que nada, porque entiendo que en una relación amo-mascota, la mascota es identificable como el individuo que debe obedecer al amo. Y nosotros tenemos los roles cambiados. En todo caso la mascota soy yo, o si queremos ser benevolentes podemos decir que en todo caso somos compañeros de piso. Gracias a dios (y por suerte para mí) su vida consiste básicamente en dormir, comer, asearse e ir al arenero. A ver si cuando sea mayor consigo cumplir mi sueño de ser amo, como ella.

Lola

Bonus track. A veces me deja usar su ipad:

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8 pensamientos en “Lola

  1. Interesante reflexión, yo convivo con un gato de nombre Sancho Panza que también es el rey de la casa, claro que el mío aún no se ha comprado el i pad 🙂
    A mí también me ha acompañado en momentos muy duros, además parece que tengan un sensor para notar cuándo estoy más baja y entonces viene a estar conmigo.

  2. Yo soy más de perros pero tengo que reconocer que Lola es especial…me gusta cuando viene y se pone ajugar con mi coleta…las dos acabamos siendo cómplices…un animal te acompaña en los momentos duros de una forma que está ahí y se generan lazos mutuos que ayudan a ambos

  3. Pingback: Mi primer dibujo (después de 20 años) | la vida en fotos

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